domingo, 25 de septiembre de 2011

Relatos Absurdos N°2: The Real Guitar Hero Kid


- Veni, vidi, vici, (Vine , ví, vencí)- Julio Cesar

Era un viernes otoñal en el nuevo centro comercial "Miramar", estaba atestado de personas en todas las tiendas. La gente deambulaba alegremente, observando cada una de las atracciones de la inaguración, pues era el evento del mes y se vivía un ambiente muy festivo lleno de saltimbanquis, payasos sin maquillaje y una banda de música "variada".

Dicho lugar; que a su vez es un extenso malecón desde el cual se disfruta de una maravillosa vista al mar; es de dos plantas con una plaza muy amplia en el primer piso donde se realizaban los conciertos y donde los niños vivían sus fantasías infantiles con sus juegos coloridos, además de contener varios restaurantes y tiendas diversas.

El 2do piso, era el paraíso juvenil, donde niños y jóvenes ya se volvían locos con las alucinantes atracciones del flamante 'GameWorld' (como si para sus propietarios fuera insultante llamarlo 'Mundo del Juego'), el nuevo santuario de los videojuegos que ya lucía un exito evidente desde la primera hora de atención.

Eric recien llegaba con su grupete de "amigos" que tambien se desesperaban por coger un control. El chico enjuto, de nariz ligeramente aguileña, de mirada agradable pero tímida, flaco y larguirucho habia pasado una semana..... "de perros", pensó.

A sus 14 años aún no entendía porque sus padres tenían que separarse, y por si fuera poco, casi se salva de una paliza por intentar enfrentarse a los idiotas Roger y 'Juancho', sino fuera porque su deportista primo de 16 no enseñara los puños a tiempo. 

Y que por aún, la guapa de 'Fiore', su amiga desde la primaria, de piel canela y ojitos color café, le dijo que 'siempre podríamos ser amigos' porque decidió irse con el 'guapeton' acomodado de Roger. Se sentía traicionado, pues ella iba con el 'enemigo'. No la perdonaría. "Ya no somos niños" le dijo ella. Era la estocada que faltaba. Fiorela lo miraba discretamente, pero era en vano. 

-"¡Que mierda!", pateó al muro del malecón con frustración luego de salir del recinto, desconectado del resto, mientras un viento frío típico de una tarde otoñal limeña soplaba en su rostro. Todo le parecía tan poco interesante, tan banal y superficial, ya deseaba irse de ahí. Su semblante era la contraparte a esos rostros concentrados en esas pantallas, pero alegres.

-"¿Que te pasa?" dijo Javier, su mejor amigo, no tan flaco mas bien bajito pero mas robusto que Eric. "Tranquilo loco, vamos a estos juegos que estan geniales" trató de animarlo, entusiasmado.

-"Nada es genial, para mi", dijo con voz apagada Eric. "Odio que mi viejo tenga que irse de la casa hoy. ¡Que semana de porquería!. He luchado tanto para que no se separen. Perdí la batalla Javi, ya no hay nada que hacer. El aniversario es mañana, pero ya no significa nada." dijo con amargura contenida, cabizbajo y con los puños cerrados.

 
- "Tu viejo esta bien, no te preocupes. Todo estará bien porque podrás visitarlo siempre, además no se ha mudado tan lejos. ¡Manya mira estooooo!", exclamó Javier, subitamente emocionado. "¿Qué?".


Estaban en una galería de juegos de última generación, a cada cual mas alucinante: desde los inalambricos donde los personajes imitaban los movimientos del jugador con increible precisión, hasta los 'antiguos', de mando y botones. Pero de todos había uno que llamaba la atención, pues estaba tan rodeado de gente que ni se veía a la consola ni al jugador. Además sonaba una música peculiar.

 "¡Qué raro!....... 'Doctor, doctor?"- dijo Brian, quien de golpe se sintió emocionado y se acercaba rapidamente al centro de atención. No era casualidad que este chiquillo reconociera un viejo clásico de la banda UFO, pues su pasión por el rock de todas las eras, heredado de su padre, lo hacía soñar con ser músico. 
"No todos los abogados son aburridos", se dijo una vez cuando veía a papá saltando como un adolescente con una canción de los Beatles, luego de un tedioso día de enfrentarse a una compañía corrupta en un litigio.


Llegó. Tuvo que abrir paso, y lo vió: Mirarlo por su monitor era una cosa, pero jugarlo era otra. Era la majestuosa consola del famoso 'Guitar Hero' que estaba conformado por una pantalla LCD de miles de pixeles, dos potentes parlantes de donde rugía la vieja pero poderosa canción de hard rock, y dos guitarras, una de las cuales era "manejada" mediocremente por un cuarenton nostaligo, entusiasta con reencontrarse con aquella música, jugando sin éxito.

"PLAM, .... PLAM...........................PLAM", renegaba el juego cada vez que tocaba en falso. El jugador se reía por tantas veces errar las notas, todo lo contrario a lo que se veía en pantalla, una banda de coloridos rockeros de aspecto estrafalario que blandian con actitud rockera sus instrumentos mientras el mastil que dividía la pantalla en dos indicaba que traste se debía digitar, con sus 'bonus combo', y rayitos de poder cada vez que salía bien una nota.

"Un aplauso para este joven del ayer porfavor", pedía el conductor vestido inpecablemente con un frac, quien con micrófono en mano anunciaba que quien lograra un minimo 90% de precisión inmediatamente ganaba 500 dólares y sobre todo un viaje a Universal Studios, Florida.

 
Había que hacer cola (que se extendía a 10 personas) y a cada participante se les tomaba sus datos. Al cabo de unos minutos, subió uno del 'grupete', Carlos, el pequeño loquito de las gafas raras de montura del tamaño de naranjas quien luego de introducir una moneda eligió 'Last Nite' de Strokes, por su melodía lineal aparentemente facil y a decir verdad la intro le salio muy bien. "¡Vamos, vamos, tu puedes!" lo animaban sus amigos, pero falló estrepitosamente a la mitad de la canción.

- "Oye, lo hiciste genial, ¡rockeas bien cojudo!", le dijo Javier a Carlos, quien no dejó de sonreir pues la gente aplaudió el intento, hasta el momento el mas digno, ya que alcanzó un 75% de precisión. "Qué dificil ese maldito juego", dijo Carlos frunciendo el ceño pero sonriendo. "Ese solo me mató, en serio, me faltó poco maldita sea", se lamentó mientras se secaba el sudor de su rostro con su manga.

"No fastidies Carlos que jugaste mucho mejor que ese viejo aniñado", lo animó Eric, dandole una palmada en el hombro. Jugaron cinco personas mas, desde un muchacho con un polo de Metallica que se atrevió con el difcilísimo tema 'One' e hizo el ridículo y que desairó al animador que le tendió la mano, hasta una chica que sólo subió para divertírse con una de No Doubt descaradamente, mientras hacía la finta de tocar. 


Incluso hasta Roger se atrevió, pero fue tan ridículo su intento que casi deja caer la guitarra al suelo después de su juego. Sonaron unos tímidos aplausos y se fue requintando.

El juego era demasiado divertido, pero no todos se atrevían a subir a enfrentarse a ese monstruo engañosamente amistoso. ¿Miedo al ridículo? Talvez.

"¡YA ME HARTÉ!!!!!!!!!" aulló subitamente el díscolo, tan ensimismado que se olvidó de la aglomeración que lo miraba sorprendida. Tener que aguantar a todos esos malos jugadores no hacían mas que incrementar su ya exacerbado enojo. Un poco avergonzado pero confiado, subió a la plataforma. Era su turno. No habían nervios ya, si perdía ¡que importaba!

"¿Cómo se llama este valiente muchacho?, preguntó el animador con algo de sarcasmo, pues su discreto y poco llamativo aspecto, sorprendió al público. Incluso algunos rieron asolapadamente.

 
- "E..ic" susurró debilmente.
- Perdón, somos unos ancianos sordos ¡con fuerza porfavor!
 "Me llamo Eric Saldaña ........... solo quiero ROCKEAR" -bramó.

Los calló. Subió a la plataforma, decidido para enfrentarse a ese monstruo electrónico desafiante e imponente, que ya se había burlado de muchas personas humillando en público, exigiendo virtuosismo con su rótulo de nivel "Expert" y haciendo ese molesto "plam, plam, plam" a cada fallo.

  
"Es sólo un juego", pensó para sí mismo, empezó a sudar. "Un maldito juego".

Cogió la 'guitarra' y la canción que desde hace buen rato rondaba por su mente, lo transfirió a la maquina. Ese mismo tema que lo acompañó en sus peores y mejores momentos, siempre para alegrar. Un clásico absoluto.

"¿Estas listo? ¡que bien, que bien! Entonces empezamos a la cuenta de uno, dos, tres, YA!!!"


"Tum, tum, TA, tum, tum, TA, tum, TA, tum, tum, TA, Tum, tum, TA, tum, tum, TA, tum, TA, tum, tum, TA", así rugía la famosa intro de batería (me siguen el ritmo?) para dar inicio. Luego se le uniría el bajo para formar el ritmo. Entró Eric muy precipitado, pues erró con cinco notas.


 

"Maldición". Ya no debía pensar, solo dejarse llevar. El cantante animado de gracioso aspecto metalero comenzaba a entonar la canción con unos movimientos hilarantes.

"Oo my little pretty one, pretty one
When you gonna give me some time, Sharona?
Oo you make my motor run, my motor run
Gun it coming off of the line, Sharona
Never gonna stop, give it up, such a dirty mind
I always get it up for the touch of the younger kind
My-ee ey-ee by-ee ahee ah woo! My my my Sharona"

El riff (melodía princial de la canción) de guitarra, era de sólo cuatro notas. En el arranque le fue difícil, pero las encontró a tiempo, cogió el ritmo. Tocaba con furia, con el ceño fruncido luchando contra la maquina. Recuperó poco a poco su confianza.

Llegó el primer breve solo (1:29) y: "Excelent". Casi se le escurre un botón por el sudor, pero lo alcanzó a tiempo. De vuelta al riff inicial. Eric todavía no se daba cuenta que mas gente lo rodeaba, y que algunos incluso se animaban a cantar.

"Is it just a matter of time, Sharona
Is it a destiny, a destiny
Or is it just a game in my mind, Sharona ", cantaba emocionado Eric, mientras unas chicas coreaban con un "Hey, hey, hey, hey", y otros palmeaban. Lo estaban pasando en grande, sonrió porque tambien él se estaba divirtiendo.

"Ma ma ma ma My Sharonaaaaa" canturreó. Y llegó al puente, preludio a ese momento decisivo al que tenía que enfrentar: el glorioso solo del cual Eric ya tenía que convertirse en amo y señor.


 

Los que estuvimos presentes, podrémos atestiguar que los dedos del muchacho ya practicamente volaban y bailaban con el mastil, las notas fluían alegremente con precisión y velocidad, y la gente se volvía loca porque el solo era espectacular. Parecía que el espíritu de Berton Averre de The Knack se reencarnaba en este chiquillo que saltaba como poseso, sacudiendo la cabeza, moviendo el cuerpo de izquierda a derecha, saltando energicamente como un verdadero 'rockstar'.

El 'hey, hey, hey, hey, hey' era atronador. Fin del solo. La canción regresó al riff inicial, terminarla ya era cuestión de rutina. Se acababa el encanto, pero estaba eufórico por ese mágico trance musical en el que tocaba en un imaginario escenario de estadio. Estaba en la cima del mundo, aunque sea por unos minutos. Tal vez gozaba de esos 15 minutos de fama que alguna vez profetizó el artista Andy Warhol. La frustración, la melancolía, la decepción amorosa, y todas esas brujas parecían ahora unos vagos y lejanos recuerdos.

"YOU ROCK", era lo único que vio fugazmente de la pantalla. La gente lo aplaudía, pero él rápidamente se alejó de la consola deseando retirarse. Pero una mano lo detuvo.

-"Un momento, un momento amiguito. Si, si quedate porfavor. Bueno damas y caballeros, tenemos una muy agradable sorpresa aqui. ¿Les gustó su actuación?"
- ¡Siiiiiiiiiiiiiii!
- ¿Señor notario podremos verificar si el porcentaje es el correcto?

El susodicho tambien vestido impecablemente, se acercó al animador enseñandole un papel. Ambos discutían algún asunto. Pero despues de muchos minutos de deliberación, se separaron.

"Me es un agrado anunciarles al ganador que logró nada menos que...... 
un ¡espectacular 97% de precisión!: El joven Eric Saldaña se va a Orlando !!!!!

¿Fue por casualidad? ¿Inspiración inmediata? ¿Desahogo?. Ninguno de sus amigos que presenciaron (con cara de haber visto un OVNI) aquella hazaña, pudieron creerlo. Lo cierto es que mientras los demás lo intentaban, Eric observaba y aprendía rápido, demasiado rápido (su principal habilidad) y con paciencia. 


"Parece  facil, es cuestión de coordinación y precisión", pensó silenciosamente. "Y ser rápido, muy rápido", sentenció, mientras escuchaba un complicado solo. Era meticuloso, había analizado a todos los jugadores, sus aciertos y yerros, pero ya se estaba aburriendo, pues tantos errores terminaban por matar el encanto del juego.

Por eso salió tan decidido. Ahora el muchacho estaba mareado de tanta ovación. Mientras todos lo aplaudían, y apenas él escuchaba las maravillas que le esperaba Orlando y observaba al público través del festivo y colorido papel picado con 'We are the champions' como mùsica de fondo, sintió algo que nunca se hubiera imaginado en esa tarde: se sintió verdaderamente feliz por primera vez en su corta existencia. No por un juego, no por una chica, sino por lograr admiración, respeto y reconocimiento. Esas tres cosas esenciales que buscamos en esta vida. En ese momento sólo quería abrazar a 'M y P'.

Unos jóvenes turistas estadounidenses que lo presenciaron quedaron impresionados, tanto que se animaron a bautizarlo: 


-¡Hey guys!, look at him this is the real Guitar Hero kid. That was really cool man!
 -And he's is from Perú, man!!! Crazy, Isn't It?


"Sin la música, la vida sería un error", Friederich Nietchze. 

martes, 13 de septiembre de 2011

Relatos Absurdos N°1: La vampira de los ojos radar


Hizo mucho frío en esa tarde de otoño, aunque el restaurante era acogedor, las paredes amobladas de terciopelo rojo y las bombillas eran rojizas y de luz tenue, le daban una ambientación algo inquietante y apropiada para a este pequeño e insignificante relato.

Ella se sentaba mirando alrededor, con sus 'ojos-radar' -revelados después de quitarse esas oscuras gafas, retocando coquetamente su cabello color café, luciendo descaradamente sus generosas elevaciones, jactandose silenciosa y arrogantemente de su irritante belleza.  

"Sí irritante", "podría ser peor?" pensó el joven oficinista cansado luego de una tediosa jornada, dubitativo, antes de tomar la decisión de dirigirse valientemente hacia su mesa, luego de darse cuenta que ella le sonreía durante minutos.

Parecía una diosa de facciones griegas: piel pálida pero tersa, vestía de negro, misteriosa, moderna, pero tambien tenía algo de frialdad, algo de distante, algo de Gorgona, ¡sí eso!, una Medusa.

Era tan bella que si la mirabas, el efecto sería similar al del mito tambien griego: pues te quedabas de piedra. Sólo estaba sentada en un rincón del agradable restaurante, pero si a algún loco matemático se le hubiera ocurrido contar las miradas masculinas que captaba en sólo 10 minutos (incluida la de una cura), pues hubiera calculado un promedio de 25 vistazos.

El esbozo de esa sonrisa era irresistible, parecía una sirena que podría manipular a su antojo a cualquier varón para luego devorarlo.

"Es peligrosa, podría utilizarme como su mascota obediente", concluyó el muchacho con algo de prejuicio. "¿Congeniaremos? ¡Dios si que es hermosa!", pensó con una vaga esperanza, pues no era muy apuesto, pero nació con el talento innato de simpatizar con cualquier desconocido (a). Ademas iba bien vestido, con un fino traje de buena costura.

Convencido de haber mantenido una comunicación silenciosa y luego de haber meditado durante un buen lapso, se sentó sonriente con desenfado y confiado en haber logrado un derecho de ocupar aquel pequeño territorio femenino:

"Yo tambien me siento incómodo, pero.............. creo que es lógico no?....Un capucciiiiiino? dijo con el corazón en el puño. Fue fugaz, fue súbito, su respiración se acortó, peor, que ridículo, le faltó aire. Culpa de un frenesí desatado, la emoción ciega de un idilio de categoría "flechazo mutuo"

Grave error, su voz sonó a porcino suplicante, patetico, golpeó la mesa. "Maldita tos de mier.."-pensó. 

Y de pronto, la vampira arqueó las cejas, se levantó y con ojos de desdén, como quien se siente dueña de una investidura de superioridad apuñaló sin piedad al chico con sus palabras punzantes: "¿Qué pasó?..... ¿Acaso te caparon en el matadero?........jajjajajaja nunca serás suficiente hombre para mi........'Vocecita" y rió escandalosamente. Su belleza se esfumó para revelar a su escondida esencia de bruja.

Su voz sonaba gélida, melodiosa, pero gélida. La primera impresión, casi nunca falla. Y como si humillar su virilidad fuera algo insignificate, 'Vampira' se retiró a pasos lentos con aires de aristócrata anticuada.

Segundos después llegó, secundado por dos fornidos hombres de negro, un viejo con apariencia de ejecutivo quien sonrió, la abrazó, y la besó en la boca con sucia lascivia y se retiraron de inmediato del restaurante.

Se maldijo un buen rato, pero no se desanimó. Pronto, se olvidó de su caballerosidad y buenas intenciones pensando en algo que de ser escuchado en una conversación de mujeres, sería poco menos que vilipendiado:
"A veces me tocan peces de rio que muerden duro", y luego con evidente amargura completó: "pero yo estoy encima de la cadena alimenticia no?"

Terminó su café, tomó su abrigo, se enfundó sus guantes, recordó que jugaba el Barcelona dentro una hora, y de pronto sonrió de nuevo y súbitamente se le ocurrió una frase brillante: "Que felices deben ser los que nada esperan, porque nunca serán defraudados".